Articles

Los gusanos simples son cerebros de armario

Por Michael Marshall

New Scientist Default Image

¿A quién llamas estúpido?

(Imagen: Ariel Pani/Universidad de Stanford)

No te ofendas, pero tienes el cerebro de un gusano. Se han encontrado grupos de células que son fundamentales para construir cerebros complejos en un simple gusano que apenas tiene cerebro.

El descubrimiento sugiere que, hace unos 600 millones de años, los gusanos primitivos tenían la maquinaria para desarrollar cerebros complejos. Incluso es posible que ellos mismos tuvieran cerebros complejos, que luego se perdieron.

Publicidad

Los vertebrados, como los humanos y los peces, tienen los cerebros más grandes y complejos del reino animal. Sin embargo, todos sus parientes no vertebrados más cercanos, como las anguilas y las ardillas marinas, tienen cerebros simples que carecen de las docenas de centros nerviosos especializados típicos de los cerebros complejos. Por ello, los biólogos evolutivos han pensado durante mucho tiempo que los cerebros complejos sólo evolucionaron después de que aparecieran los animales con columna vertebral.

No es así, dice Christopher Lowe, de la Universidad de Stanford (California). Su equipo estudia una especie de gusano de bellota, el Saccoglossus kowalevskii, que tiene un sistema nervioso rudimentario formado por dos cordones nerviosos y nervios repartidos en su piel. Los gusanos viven en madrigueras en el lecho marino y tiran de las partículas de comida que pasan.

Lowe descubrió que los jóvenes S. kowalevskii tienen tres grupos de células idénticos a los que utilizan los vertebrados para dar forma a sus cerebros. En los cerebros de los vertebrados en desarrollo, estos grupos -llamados centros de señalización- producen proteínas que orquestan la formación de regiones cerebrales especializadas. El gusano de bellota, según descubrió Lowe, produce las mismas proteínas, y éstas se extienden por su cuerpo en desarrollo en patrones similares a los que siguen en el cerebro de los vertebrados en desarrollo (Nature, DOI: 10.1038/nature10838).

S. kowalevskii tiene un parentesco más lejano con los vertebrados que las langostas y las ardillas de mar. Así que el hallazgo podría significar que el último ancestro común de todos estos animales podría haber tenido ya una estructura cerebral relativamente compleja, hace unos 590 millones de años, y que algunos de sus descendientes la perdieron posteriormente.

Los cerebros complejos podrían remontarse incluso a hace unos 630 millones de años, dice Detlev Arendt, del Laboratorio Europeo de Biología Molecular de Heidelberg (Alemania). Él estudia un animal de un grupo completamente diferente, un gusano anélido llamado Platynereis dumerilii, que apenas ha cambiado en 600 millones de años. En 2010, demostró que este gusano primitivo tiene la maquinaria molecular para fabricar el córtex humano, el distintivo de nuestros grandes cerebros y la sede de nuestra inteligencia.

En una investigación no publicada, Arendt descubrió que su gusano fabrica algunas de las mismas proteínas que Lowe encontró en el gusano de bellota. Cree que los cerebros complejos se remontan a los primeros gusanos, que los utilizaban para navegar por el fondo marino primigenio y encontrar alimento. Cuando algunos de sus descendientes adoptaron estilos de vida estacionarios, ya no necesitaron sus cerebros y los perdieron.

Sin embargo, existe una explicación alternativa. Lowe señala que, a diferencia de los vertebrados, que utilizan los centros de señalización para estructurar sus cerebros, los gusanos de bellota los utilizan para construir todo su cuerpo. Así que, aunque los centros de señalización son antiguos, podrían no haber evolucionado inicialmente para construir cerebros grandes.

Más información sobre estos temas:

  • psicología
  • cerebros
  • evolución

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.